¡Te lo doy firmado!
Después de traducir cientos de documentos legales, vale decir documentos notariales y judiciales uno empieza a fijarse en todo. Algo curioso que se repite en todos aquellos documentos es la forma de las firmas. Yo, por ejemplo cuando firmo un documento, firmo mi nombre más o menos como lo escribo en letra imprenta, solo que resulta algo más ilegible. Se pueden distinguir mi nombre y apellido por separado. En España y en Latinoamérica, sin embargo, la firma de uno se convierte en un símbolo, y como tal guarda quizás una semejanza simbólica al nombre y apellido del dueño de la firma. Lo otro que salta a la vista es que las firmas generalmente tapan parcialmente o el texto o algún sello o timbre, seguramente para hacer el documento aún mas "oficial".


